Como olvidar un gran amor

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Nos enseñaron la importancia del amor pero no la importancia de seguir adelante cuando una relación se acaba.

Aunque el verbo utilizado para estas situaciones es “olvidar”, lo cierto es que nunca olvidamos porque no se pueden borrar las experiencias vividas, lo que sucede es que en algún momento deja de doler y esas memorias ya no nos afectan. Por tanto, los términos adecuados serían superar o soltar.

A nuestra vida llegan personas que dejan una fuerte huella y a veces no es nada fácil sacarlas del corazón. Quizá porque se parecían a eso que hemos idealizado de una relación, o por el contrario, nos hicieron mucho daño y seguimos tocando la herida que causaron, así que de una forma u otra se mantienen allí.

Nuestra mente trabaja con hábitos, al enamorarnos se conectan a nuestro imaginario de felicidad y bienestar aquellas vivencias placenteras que tuvimos con esa persona, por eso al perderla sentimos un vacío, similar a cuando un adicto deja de consumir la droga y empieza una especie de síndrome de abstinencia, entonces aparece la irritabilidad, la ansiedad, la tristeza, entre otras emociones que acompañan el proceso de ruptura entre lo que queremos y lo que no se tiene.

El pasado no es un buen lugar para vivir, así este lleno de recuerdos bonitos, por eso aprender a soltar es necesario para crecer. Los apegos duelen por nuestra tendencia a desear que una situación de confort se siga repitiendo y se mantenga tal y como está, como si el mundo no girara, la gente no cambiara y los ciclos no tuvieran que finalizar.

No existe una fórmula exacta para superar a un gran amor, cada persona de acuerdo a sus aprendizajes, nivel de autoestima y educación emocional tiene maneras diferentes de afrontarlo, para algunas será más complejo que para otras. Desde mi experiencia personal quiero compartir algunas lecciones aprendidas que ojalá sean de utilidad.

¿En qué etapa de la tusa te encuentras?: Si estás en pleno duelo será natural el enojo, la crisis, la depresión y la culpa. Ojalá existiera un aparato mágico que suprime la frustración, sin embargo, es lo que debes y tienes que vivir para avanzar a las fases de aceptación y aprendizaje, así que mientras tus sentimientos estén a flor de piel y la situación muy reciente, no esperes soltar a esa persona de un día para otro.

Para el desamor no hay gratificación instantánea: En la era digital en donde todo es rápido y a un clic, nos hemos acostumbrado a la inmediatez. Los rompimientos amorosos dan más duro cuando no hemos aprendido a verlos como un proceso similar a enfermarse, ya que vas a sentir dolor, tomar medicamentos y si el tratamiento empieza a hacer efecto es que sentirás una mejoría. Dale tiempo al tiempo y desarrolla el músculo de la paciencia.

Perdónate a ti y perdona a tu expareja: No puedes avanzar sino hay perdón, empieza contigo reconociendo tus fallas pero sin darte palo. Recuerda que eres humana y tienes derecho a equivocarte, di en voz alta: me perdono y me amo hasta que lo interiorices. Luego inicia el proceso de perdonar a tu ex,  ya sea que se lo merezca o no, hazlo por tu sanación. Un primer paso es mirar la situación con gratitud, pues quienes llegan a nuestra vida son maestros que nos enseñan algo. Perdona, da las gracias por lo bueno, regular o malo, y luego dile adiós.

Un paréntesis…

El escritor Eckhart Tolle alguna vez dijo: “Nada de lo que sucedió en el pasado te puede impedir estar en el presente, y si el pasado no puede evitar que estés en el presente ahora ¿qué poder tiene? 

La conclusión es que si esa persona ya no está contigo por algo será. No hay destino o fuerzas externas que te controlen, sino puedes superarla es porque inconscientemente así lo has querido. Cultiva la autoconfianza, reconoce tus méritos y piensa en las cosas buenas logradas cuando te propones algo, esto ayudará a sentirte capaz.

Trabaja la aceptación: No se trata de conformarse o resignarse, aceptar es comprender la realidad aunque no nos guste mucho.  Aceptar no es negar tus circunstancias actuales es verlas con claridad. Y si buscas superar los sentimientos que tienes, empieza por admitir que terminaron y no van a volver. Haz una lista del porqué ya no están juntos y aterriza la situación.

Saca a esa persona de tu vida: Volvemos al ejemplo de alguien con problemas de adicción, si no hay la suficiente fuerza de voluntad para estar en un bar sin caer en la tentación de tomarse una copa lo mejor es mantenerse lejos, esto no es de cobardes sino de personas conscientes. Y si por X o Y motivo tienes hijos o proyectos en común, será más compleja la cosa, pero también es posible tomar distancia y limitar el contacto lo que más puedas.

Formula tu deseo en positivo: Cuando dices, no quiero comer más chocolates, no quiero comer más chocolates ¿qué es en lo primero que piensas? ¡En chocolates! Así que generas el efecto contrario y terminas reforzando aquello que pretendes alejar, por consiguiente deja de decir: no quiero pensar más en él/ ella, o voy a olvidar a zutanito. En vez de eso manifiesta tu intención con mensajes como: mi corazón ha sanado y sigo mi camino en paz.

Realiza actividades físicas: El ejercicio activa las hormonas del bienestar y por ende disminuyen los niveles de cortisol que están relacionados con ansiedad o depresión. Cuando te ejercitas el ánimo sube, mejoras tu estado físico y canalizas tu energía de manera positiva.

Practica la meditación o el mindfulness: Estas disciplinas entrenan tu mente, te enseñan a focalizar tus pensamientos y dan el espacio necesario para que no te enganches con situaciones que por lo general te afectarían. Son muy útiles porque su objetivo es que vivas aquí y ahora, o sea disfrutando del momento presente en vez de pensar en el pasado que ya fue o el futuro que todavía no sucede.

Escritura expresiva: Estudios señalan que escribir ayuda a sanar heridas emocionales y acelera el proceso de cicatrización. Al exteriorizar dichos sentimientos y convertirlos en palabras sinceras, se realiza una catarsis en la que te liberas de algo que debías sacar. Escribe para ti,  no es necesario mostrárselo a nadie, también puedes quemarlos como ritual para dejar atrás tu relación.

Actitud resiliente: La resiliencia es la capacidad para superar dificultades, adaptarnos a esos cambios y seguir con mayor fortaleza. Aún tienes la posibilidad de cambiar el chip y robustecer dicha actitud, viendo las situaciones desde una visión más alta, buscando dentro de la basura aquello que puedes reciclar. Transformando el sufrimiento en algo útil que sirva de allí en adelante.

Aunque la persona haya sido muy importante, no estamos obligadas a adorarla eternamente como si fuera un dios que tiene potestad sobre nuestras vidas. Soltar es dejar de autoflagelarse y una muestra de amor propio.


Valeria De La Espriella

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