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Quizás no hiciste lo suficiente, o por el contrario lo que hiciste fue la gota que derramó el vaso, cometiste una falta y causaste mucho daño, en resumen te sientes terrible por embarrarla, así que decenas de reproches dan vueltas y vueltas en tu cabeza, como un carrusel de recuerdos dolorosos que no puedes cambiar y que siguen allí para atormentarte.

La verdad es que a nadie le gusta sentir culpa porque es desgastante, y cuando esta se gestiona de manera negativa, impide el disfrute de una vida plena, genera tristeza, ansiedad, frustración, e impotencia. En ocasiones la culpa no surge por lo que dices o haces sino por la manera en que te tratas a ti misma,  inclusive no es necesario que otras personas te culpen o te recriminen, pues ya tienes una jueza interior bastante dura que se encarga de darte palo, y que te recuerda tus errores cada vez que puede.

La llamada culpa negativa pesa demasiado porque no te permite avanzar y te estanca en el pasado, afecta tu salud, y es un taladro para tu autoestima.  Y no es fácil librarse de este sentimiento, ya que la culpa ha estado presente en nuestra crianza, en la religión y en la sociedad en general.  Y existe la premisa de “Como soy buena persona por eso siento culpa”… ¿sabes qué? puedes ser buena persona y dejar la culpa atrás.

Existen muchas clases de culpa, desde las que tienen apariencia inofensiva, como cuando te comes el brownie con helado que por cierto no disfrutas porque estás contando las calorías que tiene y pensando que te vas a subir de peso,  o existen culpas más grandes, como la vez que no te ganaste el ascenso que tanto anhelabas y crees que no trabajaste lo suficiente, que no eres tan inteligente y competente como deberías.

También aparece la culpa social, por ejemplo, cuando eres esposa y madre, y decides realizar un viaje o empiezas a estudiar algo que te quita demasiado tiempo, tiempo que deberías estar dándole a tu esposo e hijos, entonces te sientes fatal, como la mujer más egoísta.

O está la culpa de cuando se termina una relación, en la que analizas qué fue lo que hiciste mal  (celos, cantaleta, inmadurez, etc.) y empiezas a pensar que por tu culpa se acabó la relación, o por el contrario fuiste ingenua, pasiva y permisiva, y por eso tu expareja te hizo lo que hizo.

En fin, existen varios tipos de culpa que te hacen sentir poca cosa e incapaz y que generan mucho daño, por tanto si quieres empezar a vivir en paz contigo misma debes empezar a procesarla de una manera positiva y fortalecer tu inteligencia emocional.

Aquí algunos tips que pueden ser de ayuda:

  • Se consciente de la situación que se generó.
  • Acepta y asume tu responsabilidad.
  • Afronta las consecuencias de tus acciones.
  • No olvides tratarte con amor y respeto.
  • Analiza porque hiciste lo que hiciste o porque no hiciste lo que tenías que hacer.
  • Aprende de lo sucedido.
  • Pide disculpas sinceras a la(s) persona(s) afectada(s).
  • Busca si hay forma de enmendar la situación o minimizarla.
  • Empieza a cambiar y comprométete a no repetir ese error.
  • Dales tiempo y date un tiempo pasa sanar.
  • Pasa la página.

Debes empezar a diferenciar que una cosa es aceptar la responsabilidad una vez, y otra muy distinta es condenarte cien veces. Cargar con la culpa es una decisión propia y tú puedes elegir si eres prisionera de esas emociones o si te liberas.

Pregúntate si te sirve de algo causarte tanto dolor, o qué estás ganando con ello, pues muchas veces la culpa se queda en lamentaciones pero no hay acción, no hay reflexión, no hay cambio, no hay sabiduría, así que de nada ayuda cargar con dicho sentimiento si no le sacas algo positivo, ya que seguirás cometiendo los mismos errores, por ende te culparás, y no podrás salir de un círculo vicioso.

En bastantes relaciones familiares, de pareja o en ambientes laborales, se utiliza la culpa para manipular, esto tampoco es sano, ni para quien ejerce de juez ni para el supuesto culpable. Y habrá momentos en los que pidas disculpas y la contraparte no las acepte, entonces hay que darle tiempo al tiempo para que las emociones se enfríen, y empezar a entender que no tienes control sobre los sentimientos de los demás, si no quieren perdonarte, allí no puedes hacer nada, eso depende del proceso de cada quien. Pero si de corazón hiciste lo posible por reivindicarte, puedes tener la consciencia tranquila, y no debes llegar al punto de rebajarte o castigarte solo para que la otra persona vea lo arrepentida que estás.

La culpa es ese sentimiento que te recuerda que eres humana e imperfecta, porque todas las personas cometen errores, y los errores son parte del aprendizaje. Sin determinadas experiencias no es posible crecer y a veces será necesario que ciertas cosas sucedan, así no te gusten.

Tienes todo el derecho de equivocarte, y si la embarras no es razón para que aporrees tu amor propio. Poniendo un ejemplo práctico, es como la historia de un buen arquero al que le metieron un gol, y si, quizás se equivocó o se descuidó, pero a pesar de todo sigue siendo un buen arquero.

La culpa estorba. Fin del comunicado.

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One Comment

  1. KARINA
    KARINAReply
    May 7, 2018 at 2:12 pm

    Lo ame… como siempre. Gracias por hacernos sentir mejor.

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