El amor bonito es para valientes

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A mis treinta y tantos años he pasado por varios tipos de relaciones y como a mucha gente, estas pruebas de ensayo y error me costaron lágrimas. En algunos casos fui yo el elemento nocivo y en otras, la víctima de una relación tóxica. Luego transité por una etapa de soltería crónica en donde predominó el miedo a repetir historias pasadas y el confort que sentía en mi zona segura.

Tuve una época de contrabandista de besos y me conecté con seres apasionados e interesantes, que se iban pronto debido al acuerdo mutuo de solo placer y nada de sentimientos, situación que por un tiempo disfruté y que después perdió el sabor.

Años más tarde en un intento por sanar aquellos dolores pasados empecé a escribir sobre el amor para ver si algún día podría entenderlo… creo que fue un poco iluso embarcarme en esta titánica tarea, sin embargo, he aprendido mucho desde aquel entonces ya que me encontré a mí misma y esa ya es la mejor ganancia.

Y cuando me sentía plena con la vida que había labrado en solitario, apareció alguien especial que me tentó lo suficiente como para dejar la soltería, así que con miedo y todo me lancé porque intuí que valía la pena.

Aunque me conocen como la Soltera DeBotas por mi blog, la verdad es que desde  hace rato estoy acompañada en lo emocional, lo físico y lo espiritual. ¿Suena lindo no? Pero debo confesarles que no ha sido un cuento de hadas porque soy más bruja que princesa y él carece de títulos nobiliarios, más bien ha sido la historia de dos personas un poco rotas que vieron potencial en el otro y con la sabiduría de experiencias pasadas se comprometieron a transitar un camino juntos.

Fue un acto de intrepidez en estos tiempos de turismo emocional en donde cada vez es más complejo cimentar algo duradero, las relaciones se han vuelto un producto de consumo con fecha de caducidad muy corta y mucha gente está conectada a través de la tecnología pero desconectada de los sentimientos.

Entiendo que cada cabeza y corazón es un universo, por eso existen diferentes tipos de relaciones, hay quienes no tienen madera para el matrimonio y quienes no estarían cómodos con el poliamor. Y es que las vainas no son blancas o negras, hay toda una escala de grises pues existen muchas formas de amar y esto es simplemente la libertad que se tiene para elegir.

Y en el caso de las personas que buscan una conexión sólida, es sustancial dejar de verlo como algo mágico, hay que bajarse de la nube y desgajar el mito de “vivieron felices por siempre” y ponerse manos a la obra.

¿Se puede construir un amor bonito?

La respuesta es sí, pero nadie dijo que fuera fácil.

Soy romántica y realista, es decir, no uso lentes rosados ni grises, he decidido ver las relaciones sin filtros, lo que no les quita lo encantadoras. Y aunque todavía no he descifrado el amor, al menos cuento con herramientas prácticas.

Entender la transitoriedad: Está bien tener planes a largo plazo, no obstante hay que mentalizarse que el “para toda la vida” es un concepto relativo porque muchas veces nos reinventamos y resulta que esa persona ya no encaja con nuestra nueva vida. Porque todo es cíclico, con un comienzo y un final, así que las situaciones y los sentimientos pueden transformarse. Solo basta con ver los fenómenos de la naturaleza para concluir que lo único constante es el cambio. No se trata de rendirse fácilmente ante los obstáculos, pero tampoco es bueno mantener una relación si la felicidad se fue hace rato. Hay que saber cuándo luchar y también cuándo retirarse.

Conocer las etapas del amor: La primera fase es el enamoramiento en la que idealizamos al ser amado y hay mucho deseo, esta puede durar algunos años o varios meses ¿y luego qué? Cuando pasa la efervescencia empieza el proceso de aceptar las virtudes y defectos, de consolidar acuerdos, generar  compromisos, hacer planes juntos, y más adelante cuando la pasión disminuye se viene la tarea de combatir la rutina. Cuando se agota el enamoramiento mucha gente cree que el amor se fue porque ya que no siente lo mismo que antes, quizás no comprenden que esto es un proceso natural que hace parte de la llegada de la estabilidad. OJO, esto no quiere decir que deba ser aburrida.

¿Fidelidad o lealtad?: Estudios aseguran que los seres humanos no nacimos para tener una sola pareja. La fidelidad es más un constructo de nuestra sociedad y una decisión propia, por tanto es posible amar a alguien y que nos atraigan otras personas porque no somos de palo, sin embargo, esto no significa que debamos quebrar la confianza e irrespetar los acuerdos de fidelidad tácitos o explícitos si se tiene una relación cerrada. Por otro lado dichos convenios no son inamovibles pues de mutuo acuerdo pueden replantearse. Hay quienes inician con relaciones abiertas y luego se van por la exclusividad, y otras parejas que con los años deciden flexibilizar sus acuerdos. Ya sea que lo pactos sean rígidos o laxos es importante que siempre haya transparencia.

Mantener la motivación: Ser conscientes de la voluntad que se requiere para construir algo que perdure más allá de las maripositas en el estómago. Así como te propones ir tres veces por semana al gimnasio, de igual forma se implementan hábitos saludables para fortalecer la relación, como expresar el afecto con hechos, apoyar a la pareja en momentos difíciles, cultivar la comunicación asertiva y la erótica, prepararse para las épocas de crisis y buscar posibles soluciones. Sacar tiempo de calidad para estar juntos y no dejar que el trabajo, las ocupaciones, o los hijos se conviertan en excusa y se apague la llama. Por otra parte hay que darse un respiro y generar espacio para las actividades individuales.

Por experiencia les digo que el amor no riñe con la tranquilidad. Me siento libre y no he dejado de ser yo, estoy con alguien que me complementa. Así haya días duros en los que andemos de malas pulgas o cansados, allí estamos el uno para el otro. Cuando me pongo ansiosa e insoportable, él es quien me da un abrazo y deja chocolates debajo de mi almohada, además mi gata lo adora casi tanto como yo.

Reposo en el aquí y en el ahora, disfruto de esto y no sé cuánto dure porque nadie es dueño de nadie, solo creo en la belleza imperfecta de los amores no eternos.

Y sé que los valores han cambiado pues una parte de las nuevas generaciones tienen otras prioridades, muchas aprehensiones y consideran que es demasiado trabajo invertir en una relación porque se volvió más práctico soltar. Por eso me parecen muy valientes aquellas personas que se abren y que a pesar de todo le apuestan al amor bonito en tiempos poco convencionales.


Valeria DeBotas

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