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“En vez de intentar quedar bien con todo el mundo, enfócate en lo importante”

Somos seres sociales e interdependientes, lo que quiere decir que estamos conectados con otras personas, por tanto es clave para nuestro bienestar emocional desarrollar vínculos sanos con la familia, amigos, compañeros de trabajo, clientes y demás. Cualquier tipo de relación debería estar basada en la cooperación, el apoyo y el crecimiento de ambas partes, todo funcionará de maravilla si se desarrolla con balance, la clave es aprender a dar y también estar dispuestas a recibir, pero si por ejemplo, solo exigimos o esperamos que el mundo nos recompense sin hacer nada meritorio, entonces vamos a tener bastantes decepciones y fuertes estrellones. O si solo damos y damos hasta el punto de olvidamos de nosotras mismas, entonces llega un momento en el que nos agotamos, nos sentimos tensas o utilizadas y surge una rabia que estaba reprimida, y que luego se convierte en estrés crónico, ansiedad, dolores de cabeza, colitis, lumbagos entre otro males de la vida moderna.

Social y culturalmente a las mujeres nos educaron para darlo tooodo, en la antigüedad esta entrega sacrificada era hacia el esposo e hijos, los únicos ejes centrales de aquel entonces. Con el tiempo esto fue cambiando un poco, sin embargo el sentimiento de abnegación permeó otros aspectos de la vida, como el plano laboral, que hoy en día se refleja en ese afán por demostrar que somos las trabajadoras más eficientes y casi perfectas, incluso pasando por encima de nuestra salud.

A esto se le suma la arquitectura de nuestro cerebro, que de acuerdo a varios estudios se ha comprobado que las mujeres tenemos la capacidad de realizar varias tareas en simultáneo, mejor dicho somos multitasking. Y para agregarle más ingredientes a este caldo espeso también influye lo personal y emocional, en específico, el grado de amor propio de la fémina en cuestión.

Ya sea por temas de inequidad de género, por presión social, por ser una mujer multitareas o por problemas de autoestima, somos poseedoras de un largo historial de  “no saber decir NO” y dependiendo de la circunstancia se buscará la aprobación de una pareja, jefe, hijos, familia o amigos.

Mi querida fémina, no hay que esperar a sobrepasar los límites físicos y mentales para decir BASTA, así que es necesario definir cuáles son tus prioridades, efectuar un autodiagnóstico para ver qué aspectos de tu vida tienes desatendidos y empezar a tomar medidas. Como lo dije en anteriores publicaciones, la felicidad se logra a través del equilibrio, y sin ese equilibrio no podrás alcanzar una verdadera tranquilidad.

Para aprender a decir NO, hay que empezar a vivir conscientemente, valorar tu tiempo y chequear tus hábitos, piensa porqué al final del día, por más que te esfuerzas no te alcanza la vida. Al analizar lo que haces con tu tiempo y a qué le estás invirtiendo más horas de las que deberías, será menos complicado empezar a soltar y salir de tareas o compromisos que no te están aportando bienestar.

Luego te vas a preguntar por qué en X o Y ocasión has decidido aceptar esa responsabilidad de la que luego te estás quejando. Lo haces ¿Por quedar bien con una persona? ¿Será que buscas que te digan lo buena que eres? o ¿Quizás te da miedo que se molesten contigo si te niegas a una petición? Estas y otras preguntas te llevaran a entender muchas cosas.

Quienes no se respetan, viven temerosas y por ende le dicen que SI a todo, hasta aquello que va en contra de sus valores. Cuando tienes una posición clara, la gente empieza a respetarte. No debes sentirte mal si no puedes o no quieres comprometerte con algo, la primera obligación es hacia ti misma.

Decirle NO a alguien, no significa que quieres herirlo, perjudicarlo o que te cae mal, simplemente estás tratando de ser transparente y que en esos momentos no es posible echarle una mano. Aquí el buen estilo es clave para expresar tu sentir, pero sin dar demasiadas explicaciones, ni tienes que pedir disculpas, ya que el objetivo es que comprendan tu postura. Si dicha persona en verdad te aprecia, lo entenderá, y si no lo entiende es porque se generó falsas expectativas, o su aprecio hacia ti, quizás estaba supeditado a sus intereses.

Tampoco tienes que volverte egoísta, agresiva o montarte en el papel de víctima, ni pensar que todo el planeta se quiere aprovechar de tu nobleza, y si esto ha pasado antes es porque tú lo permitiste,  lo que tampoco quiere decir que debas darte palo o ponerte la etiqueta de “pendeja”.

Conozco bastantes casos de chicas que en sus relaciones de pareja se entregan sin pensar en sus necesidades propias, porque detrás de sus acciones desesperadas hay un miedo a que la persona las abandone.  Y así mismo pasa con el trabajo, cuando el deseo de sobresalir y llamar la atención es excesivo, en el fondo existe el temor de ser reemplazadas por otra candidata más workahólica.

En el plano familiar quizás sucede que al ser sobreprotectora y solucionarle los problemas a los demás, estás causándoles gran daño en vez de hacerles un favor, pues evitas que las personas maduren y sean independientes, por eso de cierto modo, decir NO, puede representar una oportunidad de crecimiento para la contraparte.

Tengo amigas que en su proceso de aprender a decir NO tomaron decisiones radicales, como cambiar de trabajo o de carrera, viajar por el mundo, encontrar el valor de alejarse de un noviazgo tóxico, replantear la forma en como estaban educando a sus hijos, entre otras, porque entendieron que el sacrificio y la abnegación era algo del siglo XVIII, y que estaban haciendo su vida miserable, pues una persona que no es feliz tampoco tendrá excedente para ser funcional y ayudar a otros desde una posición privilegiada.

Obvio que hay casos de casos, y existirán situaciones personales, laborales, económicas, o de cualquier índole que te impidan mandar todo al carajo y empezar un nuevo ciclo. Aquí mi consejo es trabajar la aceptación, cuando algo no se puede cambiar, hay que aprender a aceptarlo desde una perspectiva positiva, como una lección para desarrollar paciencia o resistencia. Y en el caso que sí puedas mejorar dicha circunstancia pero no de una manera inmediata, entonces busca un método práctico que incluya pequeños pasos o escalas hasta lograr tu libertad, la libertad para ser la dueña de tu tiempo, la libertad para elegir cuando es SI y cuando es NO.


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Ilustración de Larry Jones 

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