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Bloguera invitada: Joanna Prieto

Solidaridad no, sororidad… y aunque tiene mucho que ver, va más allá de eso.

Tenía muchas ganas hace rato de escribir sobre este tema y haciendo un balance me hice a una lista de cosas aprendidas y palabras que más pronuncié este año, me encontré sin duda con esta <Sororidad> un poco complicada de pronunciar al comienzo pero con el tiempo más fácil de practicar ¡literal!

Y es que no en vano, el mundo reclama hoy de nosotras las mujeres un mayor protagonismo, pero no por el mero hecho de ser mujeres, sino por todo el potencial y esencia que podemos aportar a la construcción social y al desarrollo económico de las sociedades. La SORORIDAD entendida como ese pacto o alianza social, emocional y ética para vernos como el “eslabón de encuentro con la otra”; de vernos como apoyo, como iguales y no como eternas rivales, porque juntas somos y hacemos más que por separado, de conformar hermandades con propósitos y valores compartidos. Ahora, esto no significa ser las nuevas mejores “amiguis”, no, no se trata de ello, implica ir más allá del respeto, la tolerancia, la capacidad de resolver conflictos, de aceptar las diferencias, de potenciar (no envidiar) el éxito y la felicidad de la otra, de entender mi responsabilidad y liderazgo hacia las nuevas generaciones también, de ser un colectivo que genere valor para tod@s, de ser hermanas:

“Bajo el lema “Women of the world, unite!”, Millet acuñó la palabra “sisterhood”, la cual se tradujo a nuestro idioma añadiendo el término latino “soror” (hermana). Es sin duda una idea que inspira, porque lejos de quedarse en la mera etiqueta, busca alentarnos, fortalecernos como colectivo y visualizarnos en nuestros contextos cotidianos para conseguir cambios. Fue la antropóloga Marcela Lagarde quien afinó un poco más el concepto de sororidad para hablar de una amistad entre mujeres que se convierten en cómplices para trabajar juntas. Un compromiso para conseguir logros sintiéndose libres y fuertes juntas”.

Es un gran fragmento que cito de la entrada de la mente maravillosa, me parece concreta y muy acertada. ¿Ud. tiene hermanas? ¿A caso uno le desearía mal o haría zancadilla a su hermana? Creería que no, no es ser monedita de oro, nunca será así, pero en una alianza de sororidad se esperaría que supiéramos comunicarnos, manifestar las inconformidades con respeto, tolerancia y amor propio y por el otro. Así mismo, y cuando es un colectivo quien sufre en conjunto la opresión, que una de nosotras comience a brillar y salir adelante con éxito, lo mínimo sería apoyarla o al menos no criticarla destructivamente. O ver que alguien intenta hacerle daño de alguna forma, poder evitarlo en la medida de las capacidades. Todas somos tan únicas y auténticas que pensar que tenemos que parecernos, copiarnos o seguir el camino de éxito y/o fracaso de otras es ridículo.

“No solo necesitamos ser amigas, porque el concepto de sororidad va mucho más allá. Hablamos de hermandad, de complicidad femenina, de un principio ético entre nosotras donde disponer de una mentalidad trasformadora, así como de un compromiso social que no se limite solo a alzar una pancarta de vez en cuando en una manifestación.”

Pero y ¿cómo pasar de la teoría a la práctica?

La sororidad es verbo y no sustantivo, por lo tanto es acción y en constante movimiento, no es una palabra para dar discursos bonitos o para camuflarse con ella pero al final, hacer todo lo contrario.

7 tips para ponerla en práctica

  1. Trabajar en ti, en tu interior, enfocarte en lo que eres auténtica, única y tu propósito: con ello te permites mirar al frente y no al lado para ver qué andan haciendo las demás… salvo para ver en qué puedes aportar. Se llama tomar conciencia. Te recomiendo este artículo de inteligencia espiritual. 
  2. Sanar tu feminidad, y es que históricamente esa idea de que somos enemigas y rivales es un cuento chino que nos hemos creído. Eres una mujer tan valiosa como cualquier otra y lo que tú desees para ti, lo deseas para las demás. Yo tengo una hija, soy madre, hija, hermana, amiga y compañera y en cada tipo de relación me veo como par, tan humana y tan imperfecta que criticar a otra es verme en un espejo.
  3. Se ética, honra tu palabra y acciones; si ha habido un año en el que más he recibido ataques, deshonestidades, criticas destructivas y otro poco de cosas no tan éticas venidas de mujeres, ha sido éste. Aun así, he hecho lazos más fuertes con otras con las que he construido valor, proyectos, ejecutado ideas, reído, llorado, etc. ¿Qué hay en común? No vernos como competencia sino como complemento para crecer juntas.
  4. No pre-juzgar: tendemos mucho a pensar que otras han llegado lejos o alto porque les han favorecido o por su belleza o …etc. ¿Y por qué no pensar que es su talento, que se lo merece, que tiene los argumentos, etc? Recordemos que las palabras tienen poder … de construir y destruir.
  5. Servicio, representado en talento y colaboración; si tienes algo que le ayude a otra ponlo a su servicio. Necesitamos más mujeres mentoras y role models por ejemplo. El camino no es fácil pero hay grandes aprendizajes por compartir ¿qué tienes para compartir?
  6. Comunicarse, hablar, dialogar: nada más sano para uno y para otros que saber decir las cosas a tiempo y no cuando se reboza la copa. Eso de andar buscando solidaridad con otras personas para reforzar nuestra inconformidad en vez de abordar a los implicados directamente y con respeto se volvió moda. Nada destruye más una relación de confianza que romper los canales directos de comunicación. Generar ruido en otros y que por serendipia, le llegué el mensaje indirecto y tergiversado al que es.
  7. Respirar profundo y contar hasta 10 si es necesario: es un mantra necesario para mantener el equilibrio de nuestras emociones, de ser compasiva con la otra, no todas estamos en los niveles de evolución y conciencia, así que más amor, compasión, paciencia (soltar rápido) e inteligencia emocional.

Con seguridad Uds., tendrán otros que puedan compartir acá en los comentarios del blog y podamos ir expandiendo el mensaje a más niñas, jóvenes y mujeres. Y es que hoy somos el ejemplo de las que vienen atrás, nuestras acciones tienen impacto en las más pequeñas. Veámonos como pares, no todas vinimos a ser y hacer lo mismo, cada quien tiene su propia misión, camino y llegará inevitablemente a su destino, que bonito es ser parte de la historia positiva de las personas y no la bruja mala que puso la piedra en el camino de otras. ¿Uds., qué prefieren? Menos carreta más acción, porque la sororidad es verbo y no sustantivo.

Joanna Prieto

Es Consultora y coach en Desarrollo Personal y transformación Digital. Bloguera en Educación y Comunicación. www.joannaprieto.com  Premio Women to Watch Colombia 2017, dentro de las 100 Mujeres Líderes Transformadoras Colombia 2018. Co-fundadora y Presidente de Geek Girls Latam, organización que promueve el empoderamiento tecnológico de la mujer latina.

Enlace

http://joannaprieto.com/la-sororidad-verbo-no-sustantivo/

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