Romances de cuentos de hadas VS la vida real

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En días pasados me reuní con varias amigas que hace rato no veía y cuyas edades oscilan entre los 30 y 35 años (o sea son adultas). Y bueno, algunas personas podrán pensar que exagero con el tema, pero no lo hago, porque luego de 40 minutos de tertulia quedé asustada al escucharlas, ya que a estas alturas del paseo, las brillantes ejecutivas y/o empresarias demostraron que padecen del síndrome de la doncella rosada y desvalida, puesto que siguen creyendo en el majestuoso príncipe azul, ese hombre ideal hecho a imagen y semejanza de sus caprichos, ese que las espera en algún lugar remoto de una comarca que todavía no aparece en el mapa. Y que luego de besar muchos sapos, de mucho sacrificio y mucha paciencia, por fin estarán juntos para disfrutar de una relación de ensueño.

Si bien, es importante que a las niñas desde muy temprana edad se les motive a  desarrollar la imaginación con diversos juegos, con la creación de escenarios fantásticos y actividades que saquen todo su potencial; el problema que tuvimos muchas de nosotras, es que varios de estos dichosos estímulos fueron los cuentos de hadas de antaño, sin negar que varios tenían enseñanzas hasta bonitas, lo cierto es que nos jodieron la vida, sobre todo en el aspecto romántico pues una gran mayoría de féminas crecimos con un ideal de amor inexistente y construimos toda una mitología romántica que obviamente no está acorde con lo que sucede en nuestras narices, y que seguimos alimentando hasta nuestros días con ciertas expectativas desfasadas, con un resultado catastrófico pues cuando entramos al mundo de las relaciones de pareja nos damos un golpe bien duro con la cotidianidad, con un entorno más agresivo de lo que habíamos imaginado, y con seres que no son arquetipos, que no son planos, que tienen muchas aristas y complejidades, incluyendo las propias.

Por eso me pareció interesante realizar el ejercicio de preguntarle a varias personas solteras, casadas y divorciadas, que considero bastante sensatas para que hicieran comparaciones acerca de lo ideal vs lo real. Y el resultado fue muy divertido.

En los cuentos de hadas:

Bailas solo una vez con él y ya quedan perdidamente enamorados.

En la vida real:

Debes salir varias veces con el tipo para conocerlo mejor.

 

En los cuentos de hadas:

La princesa solo tiene que asomarse al balcón y el príncipe acude a su llamado.

En la vida real:

El tipo te deja en visto.

 

En los cuentos de hadas:

El romance es de principio a fin, con envío de cartas que huelen a esencia de lavanda y bordes con escarcha producidas por los elfos del bosque.

En la vida real:

Existen los smartphones, el ghosting y los amigos con derechos.

 

En los cuentos de hadas:

El príncipe azul es millonario, dueño de varios castillos, mide 1.85, tiene el mentón cuadrado, abundante cabello, abdomen de chocolatina y practica el BDSM. (Perdón, me equivoqué de cuento)

En la vida real:

Si te pones tacones quedas un poco más alta que el tipo, el cual se está quedando calvo, le encanta la comida chatarra, no ha terminado de pagar las cuotas de su carro y te ha pedido plata prestada.

 

En los cuentos de hadas:                                                                                                 

La princesa es una mujer sin oficio que espera a que un tipo venga a darle emoción a su vida.

En la vida real:                                                                                                                           

Tienes bastantes ocupaciones, así que no tienes tiempo para aburrirte y antes quisieras poder descansar tranquila como toda una bella durmiente.

 

En los cuentos de hadas:

Se quedan en la etapa de conquista y enamoramiento, todo es sorprendente, extraordinario, perfecto y los pajaritos cantan pio, pio, pio.

En la vida real:

Cuando empiezas a conocer a la persona, te das cuenta que tanta maravilla no es cierta, que es un ser humano con vainas buenas y malas. Sigue el proceso de aprendizaje y aceptación.

 

En los cuentos de hadas:                                                                                                                                               El príncipe azul te mira y ya le dan ganas de pedirte matrimonio.

En la vida real:                                                                                                                     

El tipo no está emocionalmente disponible y le huye al compromiso.

En los cuentos de hadas:

Los tipos andan en mallas que les aprietan las hue… y las viejas con unos vestidos esponjados, glamorosos, con tocados altos divinos, ellas viven y duermen con el maquillaje.

En la vida real:

Tienes días de malparidez en donde no quieres peinarte y solo quieres andar en pijama o sudadera, después de los 30`s también sale acné.

 

En los cuentos de hadas:

La princesa es un dechado de pureza, delicadeza y abnegación.

En la vida real:

Has tenido varios amantes, eres una neurótica y a veces das cantaleta.


En los cuentos de hadas:               

Nadie tiene que compartir el baño con la pareja, de hecho nunca van al baño.

En la vida real:

No somos cuerpos celestiales, cuando se comen frijoles o comida china hay consecuencias.


En los cuentos de hadas:

Hay brujas (No todas son tan horribles)

En la vida real:

Hay suegras (No todas son tan horribles)


En los cuentos de hadas:                                                      

Esas viejas están solas y carecen de vida social. Por ejemplo, Rapunzel vive encerrada en una torre y la pobre Bella anda tan aburrida que se pone a hablarle a la vajilla de la mansión de la Bestia. (Todo un brote psicótico)

En la vida real:                                                                                                                  

Tenemos buenas y grandes amigas, con quien salimos a tomar café, a ver películas, a adelantar cuaderno y a desahogarnos.


En los cuentos de hadas:

Existen las hadas madrinas y te ayudan con sus varitas mágicas.

En la vida real:

Existe la tarjeta de crédito y el vibrador.

En los cuentos de hadas:

El príncipe azul sabe a lo que va, a salvarte del dragón, a romper el hechizo, a sacarte de pobre. #Sarcasmo

En la vida real:

El tipo está confundido.


En los cuentos de hadas:

Necesitas ser rescatada.

En la vida real:

Eres fuerte y eres dueña de tu vida (aunque no te hayas dado cuenta).


En los cuentos de hadas:

El príncipe azul te escribe poemas románticos.

En la vida real:

Te manda un emoji, un meme, quizás tiene mala ortografía y te dice: “Ola K aces”


En los cuentos de hadas:

No se ha comprobado todavía que una princesa haya tenido una gran faena.

En la vida real:

Puedes tener muchos orgasmos.

 

En los cuentos de hadas:

La princesa tuvo 7 hijos, sin embargo su cuerpo no cambió, no le salió ni una estría y tiene 5 nodrizas que los cuidan.

En la vida real:

Tienes un solo bebé que ya de por sí es mucho trabajo, tu mamá a veces te lo cuida, subiste 7 kilos y te dio depresión posparto.

 

En los cuentos de hadas:

Los amores son en apariencia perfectos.

En la vida real:

Hay de todo, enamoramiento, encoñe, encarrete, relaciones tóxicas, relaciones desechables y amores bonitos pero imperfectos. 


En los cuentos de hadas:

…Vivieron felices para siempre…

En la vida real:

Se divorcian, pelean por la custodia de los hijos, vuelven  al mercado del usado, conocen a otra persona y se vuelven a enamorar…

 

Mis amigas “aprincesadas” me dijeron que yo era negativa y hasta me acusaron de insensible y poco romántica, y no es así, a mí me encanta el amor por eso escribo tanto sobre el tema, solo que aprendí a ser realista e intento comprender como funciona el mundo actual y las relaciones posmodernas. Si esto me lo hubieran enseñado de pequeña, habría sufrido menos chascos, porque mi visión habría sido la de una mujer adulta que construye una relación con otro adulto igual o más complicado que yo, y no desde la perspectiva de una niña soñadora que pretendió vivir en el país de los unicornios.

En la actualidad tengo una relación de pareja que es bonita y estable, mas no es un cuento de hadas, pues yo de princesa no tengo naaada. Y si, él es alguien especial pero con resabios. Aquí lo importante es que nos funciona muy bien, y que lo real no me quita lo romántica.


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Gracias a lxs amigxs del club de los divorciadxs, a las brujas, a Sara, a Doctora Bárbara, a Eli y a Diana, por sus ingeniosos aportes.

Las imágenes son memes que encontré en Internet y algunos no tengo ni idea quien los hizo.  El meme de la princesa Ariel y la pizza es de Saint Hoax.

2 Comments

  1. Benita
    May 23, 2017 at 9:41 pm

    Definitivamente la ficcion es ficcion. Sin embargo muchos de los cuentos de hadas originales son muchísimo peor que la realidad. Me sobresalte cuando lei el original de la bella durmiente.
    Un blog encantador, Saludos

  2. claudia
    claudiaReply
    May 1, 2018 at 1:32 am

    gracias, porque aunque solo tengo 21 años y siempre he estado soltera.debido a las relaciones falsas que pase, porque nunca fue real. tu nos abres los ojos, y nos muestra que la vida es bonita y mas cuando aprendemos a no confundir los cuentos con la vida real. muchas gracias.

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