¿Y si no quiero ser la esposa perfecta?

Desde mi adolescencia, mamá llegó a vaticinar con sus dotes de pitonisa, que para mí sería difícil conseguir marido porque no era una mujer “hacendosa” y además tenía acreditada fama de respondona. Que lo mío no era feminismo sino pura flojera hacia las tareas de la casa. Entonces crecí pensando de forma extrema, que definitivamente…