El poder liberador de la escritura

Recuerdo que mis amigas del colegio me pagaban con dinero de su merienda o con chocolates por escribir cartas para sus amores platónicos que ahora le llaman Crush, también me volví experta en expresar dolores ajenos, convirtiendo un corazón roto en un mensaje visceral de decepción y desamor.  Era una especie de Cupido cuyas ingeniosas…