Veneno*

Sabía que era peligroso estar contigo, por lo prohibido de la circunstancias. Saborearte era arriesgarme a experimentar placeres extremos e intensos, desde el gozo más dulce a la amargura más profunda. Estar a tu lado era similar a volar, pero las despedidas eran una caída en picada hacia lo inevitable, hacia el dolor de algo…

El amante inesperado y el placer de dejarse llevar

La rutina es una enemiga cruel y si te descuidas puede sepultarte en lo más profundo de lo habitual, pues confundes la tan anhelada estabilidad con la zona de confort, donde tienes todo bajo control pero nada sucede, nada crece, nada florece. Poquito a poco y tal vez sin darme cuenta, me convertí en un…