Y vivieron felices: la mentira más grande

No entiendo en que momento entré a participar en la competencia de la mujer más hermosa del reino y erróneamente creí que mi belleza y el haberme casado con un príncipe eran garantía de felicidad.  Muchos años después me miro en el famoso espejo que fuera de mi difunta y arpía madrastra, para darme cuenta…